domingo, 8 de febrero de 2015

Latido del Unicornio




No, no creas que porque late. mi corazón, 
aún está  con vida
es el latir del unicornio que le habita.
Cómo no morir después de haber sentido
que el apéndice de tu vientre
hurgaba en  mis entrañas
y  extraía la miel de la ambrosía
con el piar de sus encantos.
No creas que porque late, mi corazón,
aun está con vida
es el latir del fantasma de tus besos
que vigilante permanece ante  mis labios.
No, no creas que porque late, 
aún está  con vida
es el latir del unicornio que me habita
rezando plegarias a mi oído

y esperando ansioso tu llegada

Fusionado poeta FC y Akantha

¡No!, ¡yo no era poeta!



¡
¡No!, ¡Yo no era poeta!
Yo,  solo era un verso,
que le encendía sus ganas

¡No!, ¡Yo no era poeta!
era un niña mala, que jugaba entre sus sábanas blancas.
Yo,  solo intentaba regalarle
un pedacito de mi falda

¡No!, ¡Yo no era poeta!
Y sin embargo mis maltratadas palabras,
lo hacían temblar sus entrañas
hasta hacerle orar por sus faltas.

!No!  !Yo, no era poeta!
y mis versos encendidos hacían nido
en el centro húmedo
de la castidad de su karma

¡No!, ¡Yo no era poeta!
Yo,  solo era una niña mala
ensayando un vuelo
que no lastimara mis alas.





Solo ámame



Dices que no sabes por dónde comenzar,
que el aire…… es una necesidad
y que pensar en amar con tal extremo
sería morir en cada instante que me ausente,
y crees que morir de amor es un cruel tormento,
pues muere quien en aras del sufrimiento
sufre la ignominia, el desdén
y cae en la inanición
porque su amor no fue nutrido.
No digas nada y no me empujes
a la infinita playa del olvido;
Solo ven y ámame,
como amarías al viento,
y  para amarte, déjame  esconderme en tus pupilas
en donde guardas la mirada más ausente,
y si  amar es morir a cada instante,
es mejor amar y morir, que no haber amado nunca
y si muero sin amarte, no quiero morir, 
porque morir así,  es no haber vivido.
Solo ámame como se ama la vida
y como se enamora la muerte, para siempre..



Fusionado de fragmentos del Poeta FC y Akantha

La alondra de tus sueños



Dices que soy la alondra de tus sueños,
la que con su trino y su vuelo  te lleva a la rama
donde su gorjeo  atrapa los sentidos
del intrépido gorrión que revolotea cerca de su nido;

Y aún así te ganó el temor de amar a un corazón lleno de versos
porque intuyes que es locura y pasión desmedida,  
Que culpa tienes tu, digo yo, si en tus adustas y austeras manos  
mi amor se deshace  como el polen de una rosa morena,

Rosa morena que dices, responde con su aroma
la augusta caricia de la mano que envuelve
y se adhiere a las nasales del ente que la atesora,
porque no quiere marchitarla con el calor de su fuego.

Fuego  gélido que ni alumbra, porque crees que el mío es un amor pérfido y perverso,
que no representa ni siquiera el humo que llaga los pulmones
porque para Ti es quizá un campo magnético o un mito de crédulo
y  no lo ves ni lo sientes y crees que su vaga presencia danza en lo intangible
pues lo virtual es virtual y así se queda.

Si te hubieras dejado llevar como se deja llevar el polvo en la heredad del viento,
si hubieras comulgado  en mi templo, la necesidad justa y natural
de tus manos enlazadas a mis manos, a mi cuerpo, a mi alma,
hubieras encontrado en mis bohemias pupilas asilo para tus más grandes fantasías

Y  aún así preguntas si atesoro en mi secrecía, un formidable recurso
que supere tus vehementes fantasías, para hacer de tu  vivencia
algo novel y magnánimo en el calor de mí  nido
y querías  que te lo demuestre  para así  correr la cortina
y dar paso a tus intrépidos placeres en el espacio de los sueños...

Sé que sin necesidad de eso, con mis versos que son la voz del corazón
Y con el sonido de la nota de mi lira, mientras la luna jugueteaba con la noche,
hubieras llegado hasta el dulzor de mi  alcoba, y  las manos de éste  rosal se  hubiesen aferrado a la cal de tus huesos, mientras tus lágrimas embriagadas de estupor hubieran pronunciado cada pétalo de mi nombre  
                                                 
Ahora tan solo quiero guardar en mis labios, en mi alma
la voz de tus besos, con los que prendiste un lucero en  mi  pecho
y  permitio iluminar nuestro momento, en una noche
que nunca olvidará que Tú y Yo fuimos la más bella poesía.



Fusionado de fragmentos del poeta FC y Akantha

Eco de la voz de las cañadas



Dices que quieres escudriñar el origen de esa voz
que como eco surge entre las cañadas,
y  resuena en tu  conciencia y te inquieta,
pues su origen y posición inciertos,
te obligan a deambular en ambientes
vírgenes e inexpugnables
Amor confórmate con  saber que nada soy,
no intentes descubrir los enigmas  que escondo,
busca mi esencia en la  palabra,
mis versos son trocitos de mi alma,
son la voz del corazón
es solo un eco que surge entre las cañadas,
que no hace daño.
No te inquietes, ahora  es cuando más
engastado estás en el mundo de mis sueños
La vida te ha puesto en el lugar
donde el equilibrio te ponen en condiciones justas
para un frontal encuentro
y el pancracio de esta lucha ansiada
como Tú dices, solo será la arena y el cielo estrellado.
No temas, tu voz quedará sujeta con amarras a mi velero,
estremecido, temblando entre espasmos de deseos
presuroso de quemarte en este fuego
que por Ti ha aguardo por mil años
hasta que celebres el silencio de tu templo satisfecho,
cuando llegue a coronar sin providencia, tu carne mortal.
mientras  tanto,  solo siente que el tiempo se detiene
en éste juego eterno de abundancia,
que en espléndida acrobacia
ha logrado juntar las aguas mansas de tu rio
con el intenso e intrépido oleaje de éste mar


Fusionado de fragmentos del poeta FC y Akantha

Misterio



Por tus letras sé que soy el misterio
de tus insomnios,
la que no da pauta
para interpretar el soneto
ni la más leve insinuación
de pretender recorrer el velo
que ponga en cognición  la entidad real,
de quien escribe sus versos.
La poeta oculta en un cielo de versos,
una loba en celo que esconde entre su pelaje
a la dama triste cual cordero herido
o al mítico ser cuyo nombre absorbe.
Dime,  qué importancia tiene  un nombre
si soy la verdad más impura
soy mujer, soy bella, soy plena y soy luna
la que lleva en sus pupilas el sello de la lujuria
!O,  no te basta!
Ahora soy la soledad dormida
en la espesura, esperando la ofrenda
de tu coral de  piedra
que derrita la nieve que hoy puebla mi cabaña
si has de venir, ¡ven!
Pero ven con suprema cautela
que atenúe la entrada de tu gran llamarada.


Fusionado de fragmentos del poeta FC y Akantha

En la luz de la alborada



Sé que en un tierno despertar a  la luz de la alborada,
has sentido el beso del rocío
y el susurro del oleaje marino,
que te invita a entregarte  
al encanto de mis vuelcos pasionales,
como una pira que arde entre la inmensidad.
Poeta, ¿ no exhalas en el aire un exánime efluvio
que inquieta y que atormenta?
Aún a  la distancia me envuelves,  
me fascinas, me enloqueces,  
me atraes como imán,  
y  en medio del crepúsculo y vestida de luna,
cuando te pienso, mientras cierro mis ojos,
mi templo se deslumbra y entre castos temblores
se prende una fogata
como si fuera un velo que cubre mi cintura
y mis sensibles manos se deshojan como rosas longevas  
por  atrapar  tu cuerpo
mientras que el iris de mis ojos húmedos,
pinta la noche tibia
de una  fulguración  obscura,
y voy sintiendo una extraña frescura
porque tus dedos firmes a la distancia enredan mis cabellos.
Y tu boca enardecida  cubre de besos toda mi piel de seda.
Hoy esta loba hambrienta,
bajo el crepúsculo  que  nos baña y, ebria de gozo  
te  recibe como lo hace el surco a su siembra

Fusionado de fragmentos del poeta FC y AKantha